¿Por qué la cena en grupo es un fracaso?

cena de amigosEsta historia que parece personal e intransferible como una tarjeta de crédito, pero que luego comentas con gente diversa y resulta que te das cuenta que somos una gran mayoría que coincidimos en detalles: detestamos, odiamos y perdemos los estribos con gente o situaciones que para nosotros no son nada normal, sino más bien representan la absurdez, la tontería y la falsedad en estado puro.

Luego, hay detalles tan simples en la vida como la típica cena de amigos, de esas que son multitudinarias y viene hasta el apuntador de la película. Incluso en esta tontería poco analizable se puede sacar jugo. Un jugo que seguro que te hará reír e indiscutiblemente te sentirás identificado o identificada.

Cuando hablo de ir a cenar en grupo, me refiero a esas cenas en las que te has visto envuelto o envuelta y en las que, además de tus amigos, se añaden extras que no te apetece para nada que estén ahí o simplemente no conoces absolutamente de nada pero ahí están.

Vamos, que tú te habías hecho una idea de que ibas a cenar y divertirte con los que propusieron dicha cena y siempre está el típico que dice a última hora: pues se lo he dicho a fulanita o a las amigas de tal y pascual..o que vengo con mi novio o mi novia (que hará caras toda la noche pero no hablará…o hablará demasiado). Un rollo aceptable.

Tu cena de amigos es una mesa medieval

Total, que acaba siendo una mesa hiper-mega-grande, al estilo medieval, en la que no mantienes ningún tipo de conversación con los extremos ya que posiblemente la persona con la que hablas habitualmente está a medio kilómetro de la mesa y te tienes que conformar con el sitio que te ha tocado. ¿Ya empiezas a sentir el dejavú?

Esto no es exagerado. Viene a ser como cuando te invitan a una boda y te ponen al lado de “conocidos” pero que para ti son desconocidos. Y tienes 2 alternativas: o forzar una conversación inútil (el tiempo, el fútbol, las carreras, has visto esto en tv?, que móvil tienes?, mi trabajo es una mierda, qué música te gusta o hablar de la vida de las persona que es el único nexo….) o ponerte a beber alcohol desesperadamente y acabar soltando cosas del más allá y quedar como un auténtico idiota, aunque a ti eso te da igual,¿no?. A mi, a veces, también. Nadie me amarga una noche.

Cada rango de edad tiene su propia cena

Este tipo de cenas yo las sitúo en un rango de edad comprendido entre los 20 y los 30 años, ya que cuando tienes 16 años, pues acaba viniendo un batallón a la mesa y te da igual lo que pase mientras no te manches de grasa, ketchup o coca-cola.

A partir de los 30 años, aquellas largas mesas de gente joven decaen y amigos que ya no lo son, pues no están presentes ni tampoco los echas de menos. Vamos, que entramos en una etapa de filtro de amistades y por fin se puede hablar…….hasta que sale el tema de los niños, cuidado! (que aquí ya hay un post específico para los papis jóvenes).

Las cenas a partir de 40 ya no tienen cabida en este post. Suelen ser cenas de empresas, antiguos compañeros de trabajo, cenas tipo facebook ex-alumnos, cenas en familía llena de carros y niños dando por saco como electrones poseídos o despedidas de solteros a los que se les ha pasado el arroz.

Las cenas en grupo a partir de 70 años son exclusivamente para comer y deleitarse con la comida. Son verdaderas competiciones de alimentación organizadas por la agencia de turno. Esta gente cuando aparecen en cualquier complejo hotelero si estás de vacaciones, mucho …pero que mucho cuidado porque arrasan con el desayuno y la cena.

16 Cosas que pasan durante una Cena en Grupo Estándar

Volviendo a la maravillosa cena en grupo, pongamos unos 12 o 20 personas, quiero definir un poco la acción y explicar paso a paso la aventura:

1.Nunca se cumple el horario. No todo el mundo llega a la vez y siempre hay que estar esperando a alguien.

2.Entonces, se cae en el bucle de preguntarse los unos a los otros: ¿y Fulanita? ¿dónde esta Jaimito? Para mi que es un relleno cuando no sabes que decirle a la otra persona que, a pesar de acudir a la cena de “amigos”, pues no has compartido ni un chicle en la vida.

3.Los más listos en la materia intentarán ponerse justo en medio, ya que esta situación privilegiada (si la mesa no es redonda) te permite hablar a 4 bandas. O sea, si no te gusta una conversación te pasas a la de al lado. Eso sí, nunca sabrás ni verás a la gente de los laterales ya que formarán un subgrupo o una especie de comando separatista como si la gran cena no les viniese a cuento.

4.A medida que llegan, la gente se van sentando y aparece la figura del camarero: ¿Os traigo algo de beber? Mucho ojo, pues aquí tenemos el problema de los buitres que pagarán “equitativamente” pero se pondrán tibios de cerveza antes de empezar a pedir la cena.

5. Una vez está todo el mundo sentado, siempre hay quién se levanta para dar dos besos a otra persona porque no se acordó de saludarla, o bien, para enseñarle cualquier estupidez con el móvil.

6.Si hay 15 personas, 5 de ellas estarán mirando su móvil. si hay 20, el 50% o lo está mirando o lo está toqueteando o lo tiene monitorizado encima de la mesa con los dedos a punto. ¿Por qué? Porque hay gente que parece que NO seas su amigo. A mi siempre me da la sensación que si estás pendiente del móvil es porque no te interesa que me haya desplazado hasta el bar para tomarme algo y cenar. O sea, que si quieres estar con tu pareja u otros amigos, pues es fácil: dilo y vete, no estés por compromiso que luego huele a hipocresía en el ambiente. Así ahorras que te critiquen.

7. Desde que está sentada la gente hasta que por fin se ponen de acuerdo para lo que quieren  cenar, pueden pasar entre 10 y 20 minutos, haciendo que la cocina del bar entre en modo “desesperante”. Ellos quieren acabar la noche y vosotros no. Esto pasa siempre y hay que saber elegir muy bien el sitio de grandes cenas, que ni son de empresa ni de antiguos compañeros del colegio que se han visto por facebook.

8.Te pongo un ejemplo de cena simple: bocadillos, bebidas y algo de picar. El problema está en “algo que picar”. Si son patatas bravas, hay que estar muy bien situado en la mesa ya que se distribuirán varias unidades y te puedes quedar sin. ¿Cómo? Sí, yo te lo explico. Al principio, la gente no muestra atención en la mesa, ellos hablan y hablan…pero cuando ponen las patatas arrasan como los buitres carroñeros y si te toca al lado alguien que te está dando la brasa con una conversación de esas que no te deja, pues es muy probable que las patatas, o bien se enfríen, o te quedes sin probarlas.

9.En plena cena, es probable que se tenga la intención de regalar algo a alguien porque es su cumpleaños (es uno de los motivos para realizarla habitualmente). Precisamente, y para no ser falso, imagínate que esta persona no te regaló nada o se ha subido al barco de tus amigos hace 4 días. ¿Qué hacemos?¿Entramos en la lista negra de los que no pagan por el regalo? Siempre hay gente libre de conciencia, al que le dan las gracias en medio de la mesa junto a todos y no ha puesto un sólo centavo para un regalo. Así es la vida.

10.Durante la comida, hay quién tantea a los demás para ver que es lo que se pillan para comer. Si el precio de ese plato es muy caro, piensan: “pues yo me cojo otra cosa igual de cara, porque luego nos va a tocar pagar a partes iguales”. Esto es una ley de Murphy tan grande como una catedral.

11.En pleno punto álgido de la cena suelen ocurrir varias cosas: hay gente que se levanta porque no puede estar sentada, hay cambios de sitios entre personas, hay quién no dice nada en toda la cena y hay gente que acaba hablando o saludando con los de la otra mesa próxima. A todo esto, hay que sumarle que si estamos en España, se tienen que hacer 20 viajes para salir a fumar entre plato y plato o cerveza y cerveza.

12. Cuando llega la hora de los cafés, la ley de las cenas dice que siempre salen los típicos que comentan: “bueno, que nosotros nos tenemos que ir”, “que mañana madrugo que tengo que ir trabajar…”. Entonces se producen los primeros conflictos con la cuenta y los pagos por la cena. Algunos se acercan a la barra del bar, pagan y comentan al “amigo-gestor-de-cenas” que ya han pagado y que se marchan. Mucho cuidado porque luego hay otros jetas, que hacen lo mismo sin pasar por caja. Total, más tarde llega la cuenta y todo el mundo está machacándose la cabeza con el asunto de las matemáticas.

13. La hora de la cuenta pone en evidencia la utilidad del móvil. No he visto cosa tan lenta y dispar que una muchedumbre plantada en una mesa intentando dividir el monto total de la cena entre el número de asistentes. Y lo pero: que en ocasiones, NO coinciden!. Hay quién lo hace rápido y hay quién intenta buscar durante 10 minutos dónde está la función calculadora de su móvil. Luego, está el típico friki que si no lleva un reloj calculadora en la muñeca, pues hablará de ellos diciendo: “si tuviese un reloj calculadora,ya ves,lo tendríamos en un abrir y cerrar de ojos”.

caja del bar

14. Los pagos acaban en catástrofe. Primero, porque hay que decidir si se paga cada uno lo suyo (catástrofe al cuadrado) o se paga entre todos a partes iguales (mejor solución,peor para los que solo se tomaron una fanta naranja). Nadie tiene el dinero justo. Ese día parece que nadie ha ido a comprar el pan y le han devuelto el cambio. Todos son ricos y tienen billetes. Y nadie quiere regalar un billete. La solución: arremeter contra la caja del bar y sacarle todo el cambio para intentar cuadrar la cuenta de la cena. Os lo digo claro (y esto lo hemos hecho todos): esto es una p*tada. Pero bueno, para eso está el cambio: para canjearlo en la máquina de tabaco, que suele ser el objetivo de los amigos y amigas fumadores.

15. Al finalizar la cena, múltiples despidos, saludar a los que todavía no habías visto, paseos al wc y recogida de todo tipo de objetos que se han quedado encima de la mesa. Si le echas un vistazo, está todo tirado, desordenado,….como si los Hobbits se hubiesen reunido para convencer a Bilbo en empreneder su aventura.Y una aventura es lo que ha sido esta cena.

16. Por último, intenta reflexionar y cuéntate a ti mismo o misma lo que has sacado en claro de esta cena. Ahora, compáralo en ir a tomarte un café con una o dos amigas o amigos. Aquí si que se saca jugo y esencia a la vida. Te lo aseguro. Pero bueno, las mega-cenas siempre son divertidas a fin de cuentas.

EPÍLOGO: Si quieres la demostración de que esta semi-teoría se cumple, comprueba como al final de la cena siempre hay alguien que dice: “Al final, no hemos hablado de….“.

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