5 Trabajos odiosos: lo que pensamos de ellos y lo que piensan ellos de nosotros

Mucha gente critica o le molesta algunas profesiones o trabajos que llevan a cabo algunas personas normales y no se dan cuenta que pueden resultar igual de molestos desde el punto de visto del que presta el servicio o la venta.

Existen un montón de trabajos odiosos pero que, a fin de cuentas, dan de comer o mantenerse con vida en esta hipócrita sociedad. Así que a continuación, voy a detallar algunas de estas profesiones que más de una vez nos han molestado:

trabajos odiosos

  1. Call-center: es el número uno de nuestras pesadillas y el trabajo más odiado por parte del cliente. Los que tienen que aguantarlos les fastidia que les llamen a todas horas aunque sea un robot automático el que realice la llamada. También molesta que te llamen por “señor”,”señora”,”don” o “doña”. Es una formalidad absurda, al igual que alargar una frase para perder el tiempo. También es absurdo llamar a alguien y estar limitado a lo que diga tu empresa (no puedes ser tú ni salir de tu guión, que aburrido y falso).Es terrorífico que te llamen para todo y no te solucionen nada en el 90% de los casos: que si la tarifa móvil, que si internet, que si el banco, que si la luz, que si el gas, que si los seguros,…. Lo peor que al principio respetaban un poco los horarios pero ahora la política de estas grandes empresas es j*derte el sueño, la siesta, la hora de comer o de cenar, incluso un festivo. Desde el punto de vista del que llama: eres un número en una lista grande al que hay que convencer si quieres cumplir tus objetivos y que no te echen a la calle. Esto no es del todo cierto porque seguro que hay gente que SUFRE porque es consciente de que está TIMANDO a personas para determinados productos y que sus grandes tarifas o ventajas son una MIERDA en realidad. También se encuentra con clientes al teléfono que son capaces de degradarle hasta lo más bajo sin saber que tu vida laboral cuelga de un hilo…y sin conocerte. La comunicación, primero, la establecen las personas y luego ya se propondrá un negocio o el vender algo. Por favor, no perdamos la esencia humana que cada día somos más animales.
  2. Tienda de ropa: ¡Cuidado! Que se acerca alguien a tu espalda para preguntarte qué es lo que estás buscando. Trabajos de este tipo son un palazo, porque todo el mundo tiene un espacio vital en el que no le gusta que le molesten cuando se va andando o de compras. Bastante se hace con entrar dentro de la tienda como para que te vaya alguien detrás. Las cosas que te gustan las tienes que ver primero porque el impacto visual es básico. Luego ya preguntarás a quién haga falta. Ahora bien, desde el punto de vista del que te atiende, pues lo primero es que a lo mejor tampoco le gusta hacer eso pero su jefe o jefa le ha dicho que no puede estar quieto sin hacer nada y que vaya a rayar a los clientes para convencerles de que se lleve algo. Algunos de estos chicos o chicas son detallistas y responden a tu necesidad. Otros, se les ve forzados, y sin interés. Cuando te encuentras con alguien sin interés, tú también lo pierdes. El peor de los casos es aquella persona que se prueba 52 camisas y luego no quiere ninguna y tienes que volverlas a doblar y ponerlas en su sitio. Hay cliente muy cabronías pero empleados también. Yo cuando compro algo me gusta que me sonrían o almenos me miren a la cara. Si vas de megaguay vete a la televisión con Jorge Javier Vázquez y ya verás como te pone en tu sitio. Si tienes un mal día, te aguantas porque todos lo solemos tener pero seguimos prestando un buen servicio en nuestro trabajo, vamos, o eso creo.
  3. Gasolineras: En el caso de España, son puestos de robo a la descarada. Los dueños de las gasolineras raramente tienen un solo establecimiento y su política de precios, aunque viene marcada desde capas más altas, tampoco les hace perder. A la gente le molesta esas gomas bien milimetradas que parece que estés perdiendo gasolina cuando se la echas al coche. Si te pones a estirar y a menear la manguera, que no te de corte, que para eso la estás pagando….que digo, la estás pagando a unos señores sentados en una butaca esperando que llueva dinero del cielo e ignorantes también porque a su vez les timan los verdaderos dueño de todo: los jeques que ponen el precio al barril de petróleo. Total, que todo el mundo gana menos TÚ y tu coche, camión, furgoneta o moto. Para poner la guinda del pastel, las gasolineras suelen ser centros comerciales, casi farmacias y lavabos gratis. El pobre empleado de gasolinera tiene que aguantar a lo largo del día: gente quejándose del precio, borrachos con el mono de comprar alcohol, trapicheos varios y oscuros y encima algún que otro atraco. Las de 24h, como las farmacias de guardia, viene el típico cabr*n a comprarse un chupa-chups y un mechero a las 4 de la mañana. Como las chicas que se olvidan sus pastillas anticonceptivas y vienen a dar por saco un viernes o un sábado sabadete de madrugada. Si todo esto es una urgencia, es una falsa como una catedral pero peor son los dueños de estos establecimientos. Su servicio es de risa, aunque a pesar de todo, deben hacer buen recaudo.
  4. Fast & Food: ¿Qué sería de nosotros sin hacer una cola en un sitio de comida rápida? Entras al sitio y empiezas a ver esos muchachos de un lado para otro, toqueteando con las manos tu comida y bajo tu sospecha de que el aceite de las patatas lleva 14 días puesto o que la grasa de los granos de la cara te la pongan como mayonesa. Te pones a criticar que el pan tiene sabor y consistencia a plástico y que el “encargado” observas que no hace nada, salvo echar bronca a los demás. ¿Y ellos, qué ven? Ven un montón de gente que hacen media hora de cola y que cuando llegan al mostrador no tienen ni pajotera idea de qué van a comer, a pesar de que los carteles de menús y ofertas ocupan medio establecimiento. Ven gente robando servilletas y sobres de ketchup, entrando gratis al wc sin consumir (o incluso aquellos que se traen su propio bocata) y con cara de no haber comido en siglos. Un fastfood es un curioso ecosistema en el que parece todo festivo y alegre, pero pregúntales a los que echan horas allí, ¿cómo son sus condiciones?.
  5. Comerciales de a pie: Los peores, los de puerta fría. Esto ya no se lleva, pero hay gente que tiene que comer de esto. Tenemos internet para informarnos de ofertas y de cambios que puedan interesarnos en todas y para todas nuestras necesidades. La luz, el agua, el gas e internet son los más “odiados” por los usuarios. Acostumbran a picarte a la puerta en manada para intimidarte,o bien, pican a la vez a varios vecinos. Invaden la privacidad preguntándote por cosas que a ellos no les tiene por qué importar: compañía con la que estás, cuánto pagas, si les dejas ver una factura y, sobretodo, si no eres el titular de la línea o de lo que sea, se ponen nerviosos y son capaces de volver hasta que vuelva tu madre, tu padre, tu hermano, tu marido, tu novia o el espíritu santo. Y encima, lo peor: la seguridad. Nadie se fía de abrir la puerta a cualquiera. Antes, sí. Si venía el del butano o el cartero, era gente normal, y aunque oliesen mal, tú sabías que eran de fiar. Hoy día, cualquier timo o engaño es válido y no hay escrúpulos con las personas: ¿A cuántas personas mayores timan cada día y les cambian contratos innecesarios?. Que vergüenza, por dios! Y desde el otro punto de vista, si soy un comercial pues también tengo el riesgo de meterme en la puerta equivocada o pagar el pato por cosas que ha hecho mal mi empresa y en la que yo estoy haciendo un buen servicio. Eso es un palazo.

Y bueno, habrán muchas más profesiones malas o buenas. Cada uno tiene sus manías, pero la vida sigue. Por ejemplo, a mi no me gustan los dentistas u odontólogos y sus oscuros negocios con las facturas, el dinero en metálico sin aceptar tarjeta, la anestesia que vale cuatro duros y te la venden como oro, los chanchullos pasando la tarjeta del seguro y los miles de títulos de cursos que han hecho pero la tabla de precios estipulada por su Colegio….pues no la veo en ninguna parte. ¿Qué pasa?¿Eres dentista?¿Me lo quieres contar? Ya sé que es un negocio como otro cualquiera y reconozco que hay profesionales excelentes y que cuando me duele un diente o una muela, no tengo más remedio que ponerme a sus pies, pero……no os paséis con las personas que al final comeremos con comprimidos orales para evitar masticar y ahorrar dinero.